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Junio de 2003
Usar por menor tiempo el parche ocular es un tratamiento eficaz para el “ojo perezoso”
Un antidepresivo reduce los sofocos en las mujeres menopáusicas
Aprueban un nuevo tratamiento para los tumores cerebrales
¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
El radiólogo intervencionista J. F. Geschwind habla sobre el tratamiento de cáncer del hígado
Usar por menor tiempo el parche ocular es un tratamiento efectivo para el “ojo perezoso”
Los investigadores de Johns Hopkins y otros 34 centros oftalmológicos a través de toda Norteamérica han informado que en los casos de ambliopía infantil moderada, también conocida como “ojo perezoso”, poner un parche sobre el ojo no afectado por dos horas diarias es igualmente efectivo que mantenerlo sobre el ojo durante seis horas, el tratamiento estándar para esta condición. Es muy probable que a raíz de estos hallazgos los médicos cambien la forma en que normalmente tratan la ambliopía moderada e inclusive podrían conducir a mejorar el cumplimiento de la terapia así como la calidad de vida de los niños que la padecen. La ambliopía es la causa más común de deficiencia visual infantil en los Estados Unidos.
Un antidepresivo reduce los sofocos en las mujeres menopáusicas
Puede que las mujeres menopáusicas tengan hoy una nueva arma para engrosar su arsenal de combate contra los sofocos: la paroxetina. Investigadores de Johns Hopkins y otras 17 instituciones descubrieron que una forma de liberación lenta de un medicamento ansiolítico y antidepresivo, a la venta en los Estados Unidos y otros países con el nombre de Paxil, redujo los sofocos en un grupo de mujeres menopáusicas en hasta un 65%.
Tradicionalmente, los sofocos han sido tratados con suplementos hormonales de estrógeno y progestina, que pueden reducir su frecuencia en un 80 a 90 por ciento. Sin embargo, estudios recientes sobre el aumento del riesgo de ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares, coágulos y cáncer de mama ocasionado por estas hormonas, han llevado a las mujeres y a sus médicos a buscar alternativas.
La paroxetina es "el mejor medicamento sin hormonas que hoy conocemos," dice el Dr. Vered Stearns, "Si una mujer quiere probar la terapia no hormonal, bastan unos pocos días para que sepa si va a funcionar o no."
Aprueban un nuevo tratamiento para los tumores cerebrales
El gobierno de los Estados Unidos ha aprobado el largamente esperado tratamiento de quimioterapia localizada contra tumores malignos del cerebro desarrollado por el Dr. Henry Brem, neurocirujano de Hopkins. El método depende de un delgado disco de polímero del tamaño de una moneda cubierto por un agente quimioterapéutico que libera el fármaco en las células malignas.
Antes de usar el disco, los cirujanos primero operan el tumor y luego cubren la superficie cerebral recientemente expuesta con varios de estos discos delgados. Esta zona es a menudo un “área gris” donde pueden ocultarse células cancerosas que se encuentran fuera del alcance de las técnicas quirúrgicas. “Cuando se aplica el tratamiento directamente en el lugar donde se necesita, se reducen al mínimo los efectos adversos en el resto del cuerpo,” señala el Dr. Brem.
Recientemente, un estudio de 240 pacientes reveló que el uso de los discos seguidos de radioterapia prolonga la vida de los pacientes. Originalmente el tratamiento había sido aprobado sólo para aplicarse posteriormente a cirugía a un tipo de tumor recurrente, altamente invasivo, llamado glioblastoma multiforme. Ahora su uso se extiende a todos los pacientes con tumores malignos primarios.
¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
El reflujo gastroesofágico (en inglés Gastroesophageal Reflux Disease o, por sus siglas, GERD) se produce cuando el ácido gástrico llega hasta el esófago, generalmente debido a que con la edad la válvula de su extremo superior se relaja. Los síntomas de esta condición pueden incluir un sabor ácido en la boca, dificultad para tragar los alimentos y regurgitación. El alcohol, el chocolate, la cafeína y las comidas pesadas y condimentadas pueden agravar el reflujo.
Para los pacientes con reflujo gastroesofágico moderado, los médicos generalmente recomiendan cambios en el estilo de vida, por ejemplo, dejar de fumar, bajar de peso, comer porciones más pequeñas y evitar las comidas ácidas (como los tomates, los cítricos y comidas condimentadas, el café y la menta). Comer por lo menos tres horas antes de acostarse y elevar la cabecera de la cama para evitar la subida del ácido gástrico también puede ser útil.
Aunque los antiácidos proporcionan un alivio temporal, su uso prolongado puede traer como consecuencia la diarrea y la acumulación de magnesio en el organismo. Aproximadamente 80% de los pacientes que sufren de reflujo de ácidos tienen respuesta favorable a los medicamentos prescriptos. Pero para muchos pacientes que presentan acidez grave y crónica que no responde a ningún medicamento, otra opción es un procedimiento quirúrgico de laparoscopia para aumentar la presión en la parte inferior del esófago y evitar que suba el ácido gástrico.
Si se deja sin tratar, el reflujo gastroesofágico crónico puede provocar sangrado, úlceras, cicatrices y el desarrollo de esófago de Barrett (una seria lesión del tejido que recubre el esófago), una condición que según los médicos puede ser precursora del cáncer esofágico. El reflujo ocasiona además varios síntomas respiratorios. La tos persistente, la ronquera e inclusive el asma pueden ser asociados con el reflujo de ácidos pero se resuelven una vez que se tratado la condición.
El radiólogo intervencionista J. F. Geschwind habla sobre el tratamiento del cáncer del hígado
El Dr. J. F. Geschwind, Director de Radiología Cardiovascular e Intervencionista en Johns Hopkins y pionero de la técnica de quimioembolización para el cáncer del hígado, habla sobre su investigación y sobre el tratamiento del cáncer mediante procedimientos guiados por imágenes.
Pregunta: ¿En qué se centra actualmente su investigación sobre cómo mejorar el tratamiento del cáncer del hígado?
Dr. Geschwind: Me interesan dos áreas de investigación. La primera es cuál es la mejor forma de determinar la respuesta del tumor después de aplicar el tratamiento en el lugar del tumor. Cuando me inicié en este campo, lo que me resultaba sorprendente era la falta de un método confiable de obtención de imágenes para evaluar la respuesta tumoral. Me di cuenta de que probablemente la resonancia magnética ofrecía el mejor enfoque para detectar el tejido muerto del tumor, y desde entonces he estado utilizando esta técnica con mucho éxito en el entorno clínico.
La segunda área tiene que ver con la terapia intra-arterial para el cáncer hepático utilizando un procedimiento llamado quimioembolización (que consiste en hacer llegar al tumor los fármacos para eliminarlo a través de un catéter). Durante los últimos 3 ó 4 años hemos concentrado nuestra atención en llevar los fármacos que atacan específicamente el metabolismo del tumor. Anteriormente, los radiólogos intervencionistas se concentraban en bloquear la arteria que alimentaba el tumor en lugar de utilizarla para hacer llegar los fármacos tóxicos a los tumores.
Pregunta: En estos momentos, la quimioembolización es un tratamiento paliativo. ¿Usted lo considera como una forma de tratar los tumores del hígado que son operables?
Dr. Geschwind: Creo que la embolización continuará siendo un tratamiento paliativo. Probablemente sea la mejor opción terapéutica para combatir el cáncer hepático avanzado. Sin embargo, es posible que la quimioembolización pueda jugar un papel más importante ya sea en la etapa preoperativa o posoperativa, sin ir lejos, sirviendo de puente hacia el transplante o resección del hígado. Si un tumor es demasiado grande para operarlo, se podría realizar una quimioembolización antes de la intervención quirúrgica para disminuirlo de tamaño, lo cual permitiría operarlo con menor riesgo. Hemos usado este método en Hopkins para tratar a varios pacientes, y hemos podido extraer tumores que eran inoperables antes de la quimioembolización previa a cirugía.
Por otra parte, existen varias opciones no quirúrgicas para los pacientes que son candidatos a la cirugía, generalmente cuando se trata de tumores que miden menos de 4 cm. La que se usa en forma más común es la llamada ablación percutánea por radiofrecuencia, que consiste en aplicar calor directamente dentro del tumor con el fin de destruirlo. En la mayoría de los casos, la cirugía no es necesaria y varios estudios han demostrado que este método es bastante efectivo.
Pregunta: ¿Usted cree que esta técnica podría aplicarse a otros tipos de cáncer aparte del cáncer del hígado?
Dr. Geschwind: La razón de que la quimioembolización haya tenido tanto éxito en el tratamiento del cáncer del hígado es que el hígado tiene un doble suministro de sangre, lo cual protege naturalmente el tejido hepático sano. Sería muy difícil utilizar esta técnica en otros órganos sólidos. Sin embargo, es posible utilizarla y se ha usado con mucho éxito para tratar algunos tumores músculo-esqueléticos y de los riñones.
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