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Lo Ultimo de Hopkins
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Febrero del 2003
Cuando pedir una segunda opinión debería ser su primera opción
1. Las espirales de platino dan mejor resultado que los stents para tratar los aneurismas
2. Los fármacos de liberación prolongada son más efectivos para pacientes con convulsiones
3. Los enfermos de lupus se benefician con tratamiento para el cáncer
Los signos de alerta de un accidente cerebrovascular
Cuando pedir una segunda opinión debería ser su primera opción
Cuando se trata de hacer caso a lo que aconseja el médico sobre ciertos procedimientos clínicos, es posible que los pacientes deban considerar el viejo dicho militar que dice "Confíe, pero siempre compruebe".
A pesar de que muchos pacientes se muestran reticentes a pedir segundas opiniones, los profesionales clínicos concuerdan en que es una buena idea. Esto es especialmente cierto en personas de edad o que se están sometiendo a ciertos procedimientos complejos. La Dra. Barbara Cook, médica de Hopkins, dice que buscar una segunda opinión para un determinado tipo de operaciones del corazón, el reemplazo de las válvulas cardíacas, es prácticamente obligatorio.
"En el caso de operaciones tan serias como ésas, creo que tener una segunda opinión es una excelente idea," dice la Dra. Cook, y añade que las segundas opiniones permiten que los pacientes consideren otras opciones.
Otro buen ejemplo de ello es el cáncer de la próstata. "Los hombres con cáncer de próstata tienen varias alternativas," explica ella, "por ejemplo, la cirugía o la radioterapia. Buscar una segunda opinión y acudir a diferentes especialistas en la gestión de esta enfermedad es un componente más de estar bien informado."
1. Las espirales dan mejor resultado que los stents para tratar los aneurismas
Según un estudio llevado a cabo en Johns Hopkins por el neuroradiólogo intervencionista Dr. Kieran Murphy, tratar los aneurismas cerebrales (es decir, la dilatación anómala de las paredes arteriales) insertando diminutas espirales dentro del aneurisma para detener el sangrado reduce en aproximadamente 25% el riesgo de muerte y discapacidad del paciente, en aquellos casos en que los aneurismas se rompen.
Los resultados preliminares del estudio, iniciado en 1994, han sido tan favorables que el mismo se dio por concluido antes de cumplir el cronograma fijado a fin de que el procedimiento pudiera utilizarse inmediatamente para beneficio de los pacientes.
Durante este procedimiento, espirales de platino en miniatura se van colocando con gran cuidado dentro del aneurisma uno a uno, como formando un ovillo, para detener el sangrado. El Dr. Murphy observa que el procedimiento también puede servir para prevenir la rotura de los aneurismas: "Insertando las espirales podemos ayudar ya sea a reparar el daño o a prevenir que ocurra."
La colocación quirúrgica de grapas, hoy el tratamiento más común para los aneurismas cerebrales, requiere cortar el cráneo para colocar una grapa metálica a través del cuello del aneurisma a fin de detener el sangrado. El procedimiento con espirales, que es mínimamente invasivo, implica insertar un catéter dentro de una arteria de la pierna y usarlo para llegar al cerebro y, una vez allí, rellenar el aneurisma con diminutas espirales.
En contraste con la cirugía invasiva como la que requieren las grapas, los procedimientos para colocar espirales son increíblemente sencillos e implican estadías hospitalarias más cortas, bajo riesgo para el paciente, menor tiempo de recuperación postoperatoria y, por lo general, menos complicaciones.
2. Los fármacos de liberación prolongada son más eficaces para pacientes con convulsiones
Investigadores de Hopkins opinan que muchos de los pacientes con epilepsia que toman un fármaco de uso común para controlar las convulsiones pueden reducir sus efectos secundarios cambiando las tres o cuatro dosis de acción corta al día por dos dosis de liberación prolongada al día.
El fármaco en cuestión, la carbamazepina, se utiliza para controlar las convulsiones parciales, es decir las que se originan en un lugar del cerebro y luego se propagan a otras áreas. "Si bien el tratamiento es eficaz para reducir las convulsiones, algunos pacientes, en especial con dosis altas, experimentan efectos secundarios adversos como somnolencia, mareos, visión doble e inseguridad al caminar," explica el neurólogo Gregory Krauss que es co-autor del estudio.
"El cambio a las dosis de acción más larga no sólo es más conveniente para el paciente sino que verdaderamente reduce los efectos secundarios."
3. Los enfermos de lupus se benefician con tratamiento para el cáncer
Médicos en Johns Hopkins están utilizando altas dosis de ciclofosfamida, un fármaco usado para combatir el cáncer, para tratar con éxito a pacientes que padecen formas moderadas y graves de lupus, una enfermedad autoinmune crónica que a veces es mortal.
Después de un período de seguimiento de dos años y medio, cinco de 14 pacientes que participaron en el estudio tuvieron respuesta completa al tratamiento y tres de ellos han permanecido sin síntomas después de haber dejado de recibirlo. Seis pacientes tuvieron sólo una respuesta parcial y reciben dosis bajas de fármacos inmunosupresores anteriormente ineficaces. Dos de los pacientes no respondieron al tratamiento y uno de ellos, si bien manifestó alguna respuesta, terminó desarrollando nueva enfermedad renal.
"Vivir con lupus grave a largo plazo es algo devastador, ya que el sistema inmunitario del organismo se ataca a sí mismo," dice la reumatóloga Michelle Petri. "La idea de este tratamiento es lanzar un solo ataque contra el lupus y fulminar el sistema inmunitario anormal, permitiendo así que el organismo aprenda todo de nuevo y funcione normalmente sin necesidad de otras terapias."
Los signos de alerta de un accidente cerebrovascular
Algunas veces un dolor de cabeza no es un simple dolor de cabeza sino un signo de algo mucho más grave, como un accidente cerebrovascular, la mayor causa de muerte en los Estados Unidos. Si bien los dolores de cabeza, aunque sean muy fuertes, en su gran mayoría son benignos, algunos de ellos podrían indicar un tipo de accidente cerebrovascular provocado por una hemorragia brusca (o la rotura de un vaso sanguíneo) en el cerebro.
El Dr. Rafael Tamargo, neurocirujano de Hopkins, describe a qué hay que estar alerta: "La aparición del dolor de cabeza es aguda y muy repentina. Además, es diferente de cualquier otro dolor de cabeza que se haya experimentado anteriormente. Es un dolor que no pasa y que no responde al tratamiento con analgésicos sin receta ."
Otras formas de accidente cerebrovascular son señaladas por síntomas muy sutiles. Una crisis isquémica transitoria (en inglés TIA, transient ischemic attack), se produce cuando un fragmento de la placa de colesterol formada dentro de las arterias se desprende y se aloja en el cerebro.
Según el Dr. Tamargo, los signos inconfundibles de una crisis de este tipo son, primero, episodios pasajeros de adormecimiento o debilidad en los brazos o las piernas, generalmente en un solo lado del cuerpo. Agrega, además, que las crisis isquémicas transitorias también pueden afectar la vista.
"Problemas en uno de los ojos, especialmente una sensación de que se pierde la visión como si bajara una cortina sobre el ojo, son para preocuparse." El Dr. Tamargo aconseja a los pacientes que si experimentan cualquiera de los síntomas descritos anteriormente vayan inmediatamente a la sala de urgencias dado que, si se detectan temprano, muchos de los accidentes cerebrovasculares pueden tratarse y es posible atenuar sus efectos a largo plazo.
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