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International Physician Update

ONCOLOGIA RADIACTIVA   
   





Radiación para el tratamiento del cáncer

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Ted DeWeese, el primer Jefe del Departamento de Oncología Radiactiva, explica que los avances en la investigación pronto permitirán la aplicación de dosis más altas de radiación con menos riesgos y efectos secundarios al pacinte.   
   

El campo de la oncología radiactiva no se parece a ningún otro en medicina. Sus especialistas no tratan a los pacientes de cáncer con fármacos ni con cirugía, como otros médicos, y tampoco son radiólogos, dedicados expresamente a la obtención de imágenes para diagnóstico. Son más bien una combinación de ambos: médicos altamente especializados en el tratamiento del cáncer empleando la poderosa energía de radiación.

En casi todo centro médico, esta especialidad siempre ha tenido un departamento propio. Sin embargo, en Johns Hopkins, donde la evolución de la oncología no fue la tradicional, el nuevo Departamento de Oncología Radiactiva y Radiación Molecular no se inauguró sino hasta el verano pasado. Después de conducir una búsqueda por todo el país, los líderes de Hopkins anunciaron que el primer presidente del departamento sería el oncólogo local Ted DeWeese.

Después de terminar su residencia en Johns Hopkins en 1991, al Dr. DeWeese le tomó siete años avanzar desde instructor hasta profesor adjunto de Oncología y Urología, y en el año 2000 fue nombrado director del programa de biología radiactiva. El especialista, renombrado por sus investigaciones en tumores urológicos malignos, diseñó el primer estudio clínico con terapia génica adenoviral para el cáncer de la próstata.  En el mismo, utilizó un virus del resfrío común como “bomba teledirigida” que alcanza sólo a las células cancerosas sin afectar las normales.

El Dr. DeWeese señala que los asombrosos avances en tecnología molecular están transformando el tratamiento del cáncer: “Pronto será posible ver no sólo dentro del órgano que nos interesa sino tal vez las células tumorales fuera de ese órgano.” Lo que es más importante aún para los clínicos, opina, es que podrán ver cómo funciona el tumor y dirigir las terapias en forma más específica.

La respuesta de los tumores a la radiación es radicalmente diferente cuando se aplica en dosis bajas constantes y cuando se aplica rápidamente en dosis más altas, indica. Pero el desafío continúa siendo reducir los riesgos y efectos secundarios para el paciente.

“Esta precisión es una espada de doble filo,” según el Dr. DeWeese. “Es buena si se da justo en el blanco, pero si no se acierta exactamente es muy perjudicial.” No obstante, el especialista es optimista respecto a crear nuevas formas de aplicar radiación con mayor exactitud. Las técnicas moleculares ya se están utilizando en medicina nuclear para observar la función del tejido normal mientras se irradia al paciente. Eso es algo jamás hecho antes, indica.

Para no quedarse atrás respecto a adelantos tan rápidos como éste, el departamento agregará unos 12 más a su personal actual de 100 empleados. Algunos de ellos dirigirán la investigación en física médica de Hopkins y una nueva división de biología radiactiva que contará con amplios laboratorios. Agrega el Dr. DeWeese, “Se ha iniciado una nueva época para la oncología radiactiva. Las expectativas para los logros de la investigación han llegado al más alto nivel. Y esperamos atraer a profesionales médicos que nos puedan ayudar a aplicar esta investigación pionera.”

 

 

 
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