|
International Physician Update
Entrevista con el cardiólogo J.F. Geschwind
 |
|
| J. F. Geschwind, M.D. es el director de Radiología Cardiovascular e Intervencionista |
|
|
|
El Director de Radiología Cardiovascular e Intervencionista habla sobre el nuevo arsenal de tratamientos contra el cáncer, su propia investigación y qué cambios están ocurriendo en este campo.
El foco de atención de la radiología está moviéndose rápidamente del diagnóstico a los procedimientos guiados por imágenes, y Jeff Geschwind se encuentra a la vanguardia de este cambio. En los últimos años, ha contribuido a perfeccionar un tratamiento para el cáncer hepático avanzado, llamada quimioembolización. Esta técnica permite destruir los tumores del hígado llevando los agentes quimioterapéuticos directamente al tumor a través de un catéter.
Pero la radiología intervencionista no sólo está cambiando la forma de tratar el cáncer sino también otras especialidades. El fenómeno del creciente número de pacientes que elige nuevos tratamientos menos agresivos en lugar de la cirugía tradicional les está ocasionando dificultades para adaptarse a algunos cirujanos. El Dr. Geschwind discute el impacto de estas nuevas técnicas y brinda sugerencias para facilitar la transición.
¿Cómo ha cambiado la radiología intervencionista desde que usted se inició en el campo?
Cuando comencé mi carrera, el propósito de la radiología intervencionista era principalmente el diagnóstico. La mayoría de estudios se realizaban para establecer un diagnóstico. Hoy, gran parte de los procedimientos se hacen con fines terapéuticos. Ha habido un estallido de crecimiento e interés en las técnicas terapéuticas poco agresivas guiadas por imágenes. De hecho, algunas de ellas han reemplazado totalmente a procedimientos quirúrgicos mayores. De modo que, nuestro campo médico se ha vuelto mucho más agresivo.
¿Cómo explica eso?
Estamos tratando tumores y aneurismas constantemente, drenando fluidos y reduciendo de tamaño los fibromas. Nuestra tecnología sofisticada nos releva lo que sucede y nosotros inmediatamente comenzamos a aplicar un tratamiento.
¿En qué áreas se han producido los mayores cambios?
Principalmente en tres áreas: las patologías venosas, incluyendo las várices y la diálisis; la ginecología, específicamente los fibromas; y la oncología. Muchos de estos nuevos procedimientos y otros que recién comenzarán a aplicarse pueden realizarse en forma ambulatoria.
¿Cuáles diría usted que son los cinco mejores tratamientos nuevos de radiología intervencionista en Hopkins?
Estamos tratando a más pacientes con cáncer hepático avanzado utilizando la quimioembolización y la ablación por radiofrecuencia. Otros tratamientos excelentes son la terapia láser endovenosa para las venas varicosas, la embolización de fibromas uterinos, el ultrasonido concentrado de alta intensidad para los fibromas y la terapia de embolización para las malformaciones arteriovenosas.
¿Cuál cree usted que sea el reto más grande a enfrentar en este campo?
Yo diría que lo más difícil es ser aceptado por los médicos clínicos de otras especialidades. Esto no representa gran problema en instituciones académicas como la nuestra, donde hay una excelente relación entre colegas. Pero no ocurre lo mismo en la práctica privada, y eso tendrá que cambiar. Es necesario recordar que nuestra meta común es tratar a los pacientes empleando los procedimientos más eficaces.
¿Existen otros obstáculos?
Sí. El entrenamiento sigue siendo insuficiente. Los residentes de cirugía, gineco-obstetricia, oncología y, desde luego, radiología deben estar más expuestos a las últimas técnicas de intervención.
Lo más importante es cambiar el enfoque educativo hacia un enfoque más orientado a lo clínico ya que, claramente, los radiólogos intervencionistas se han involucrado en el manejo de enfermedades complejas. En pocas palabras, los radiólogos intervencionistas deben volverse verdaderos médicos clínicos.
¿Cómo cree poder lograr la aceptación más amplia de otras especialidades?
Hay que hacer las líneas un poco menos definidas. Necesitamos poner más énfasis en un enfoque en las enfermedades que en un enfoque en las especialidades. Probablemente sea más fácil decirlo que hacerlo, pero no creo que sea imposible. Y hay que empezar por el entrenamiento. Las rotaciones por radiología intervencionista deberían ser parte obligatoria de las subespecialidades clínicas.
¿Qué se ha hecho en Hopkins para promover este cambio de enfoque?
Hopkins ha tenido visión de futuro —tenemos uno de los programas más antiguos de los Estados Unidos. Todo el tiempo estamos viendo casos muy complicados. Y hay una buena interacción entre nuestra división y el resto del mundo clínico.
Los médicos subespecializándose en cirugía vascular tienen oportunidad de participar en los procedimientos guiados por imágenes cuando hacen sus rotaciones por radiología intervencionista. Además tenemos reuniones multidisciplinarias semanales que se enfocan en pacientes con enfermedad vascular, cáncer de hígado y fibromas. Es una forma en que todos nos beneficiamos de las diferentes perspectivas.
¿Qué ganan los médicos en el extranjero a través del programa de perfeccionamiento de Hopkins en procedimientos guiados por imágenes?
En otros países, la mayoría de los radiólogos intervencionistas no cuentan ni con nuestra experiencia ni con el enfoque clínico que hemos adoptado. Nuestro programa internacional de perfeccionamiento, aparte de educar a los radiólogos intervencionistas, se asegura de que comprendan bien lo que implica establecer un departamento de primera.
Concentrarse únicamente en el aspecto técnico de los procedimientos ya no es aceptable. Hoy en día, los radiólogos intervencionistas deben parecerse más a los cirujanos, y no sólo dominar el aspecto técnico de cada procedimiento sino también el cuidado preoperatorio y postoperatorio.
¿Está creciendo el número de profesionales que ingresan en este campo?
Definitivamente. Desde cuando comencé en 1996, el departamento de Hopkins ha crecido de cuatro a siete subespecialistas (fellows), y ahora tenemos ocho miembros docentes de tiempo completo. Al nivel nacional, cuando recién se fundó la Sociedad de Radiología Cardiovascular e Intervencionista a fines de los setenta, tenía solamente 175 miembros. Actualmente, llegan a 4.200. Nuestro congreso nacional es uno de los que tiene asistencia masiva, con más de 6.000 participantes. El campo bulle con los nuevos adelantos y nuestra investigación está abriendo nuevas fronteras.
|