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International Physician Update
Extirpación de los fibromas preservando el útero
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| El Radiologo e Intervencionista Kevin Kim ejecuta mensualmente de 10 a 20 embolizaciones de fibromas uterinos. |
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Erin Railey pasa su vida en una granja de Jacksonville, Maryland, alimentando caballos y limpiando establos. Y aunque el trabajo a veces no es agradable, Erin, que tiene 36 años, adora a estos animales. Pero hace tres años creyó que su activa vida al aire libre había llegado a su fin. El abundante sangrado uterino que presentaba, la obligaba a correr al baño cada hora durante 20 de los 30 días del mes. Por las noches, se despertaba con presión y dolor en la vejiga. Finalmente agotada, decidió ir a ver a su médico. Una ecografía reveló que tenía en el útero un fibroma del tamaño de una toronja.
Los fibromas son tumores benignos que ocurren en 40 por ciento de las mujeres mayores de 40 años. A medida que aumentan de tamaño pueden convertirse en un problema, como en el caso de Erin, e inclusive impedir el embarazo. El tratamiento convencional consiste en extirpar solamente los fibromas mediante una intervención quirúrgica (miomectomía) o la histerectomía total. No obstante, una miomectomía hubiera dejado a Erin en riesgo de que los fibromas se produjeran nuevamente, y una histerectomía hubiera destrozado sus esperanzas de ser madre.
Eventualmente, Erin fue a dar a Hopkins donde el Dr. Kevin Kim, Director de Intervención Ginecológica, le ofreció una terapia nueva y más sencilla: la embolización de fibromas uterinos. Es un procedimiento que elimina los fibromas sin destruir el útero. Después de administrar un sedante vía endovenosa (similar al utilizado para la extracción de la muela del juicio), el médico realiza una incisión de 2 a 3 cm. en la ingle. Luego inserta un catéter en la arteria uterina que lleva la sangre a los fibromas e inyecta dentro de la arteria microesferas calibradas (perlas diminutas de consistencia esponjosa), que bloquean los vasos que alimentan a los fibromas. Privados de sangre y oxígeno, los tumores mueren y se reducen de tamaño. El útero no ha sufrido ningún daño.
“El útero permanece viable porque sólo cortamos el suministro de sangre a los vasos dilatados que la llevan a los fibromas, sin tocar el resto de los vasos sanguíneos del útero,” explica el Dr. Kim. El procedimiento toma menos de 45 minutos y ha resultado eficaz en más de 90 por ciento de pacientes. Actualmente realiza entre 10 y 20 embolizaciones cada mes.
Erin fue intervenida en agosto de 2001. Faltó al trabajo durante una semana pero, según dice, fue únicamente debido a las exigencias físicas del mismo. Dos años después informa que se siente magníficamente: “Ahora hay una buena razón para que salga corriendo al baño —estoy esperando un bebé.”
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