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International Physician Update

RESONANCIA MAGNÉTICA   
   





Una forma más segura de atravesar las malformaciones arteriovenosas cerebrales

Imagínese que se le cae al piso el plato de espaguetis y tendrá una idea de cómo exactamente se ven las malformaciones arteriovenosas cerebrales (MAV): formaciones densas de vasos sanguíneos que se enroscan y retuercen como si fueran cientos de viboritas en un combate de lucha libre en lugar de parte del sistema circulatorio. Muchos pacientes desconocen que las tienen. Algunos padecen de intensos dolores de cabeza. En los casos menos afortunados, la MAV se rompe, ocasionando daño cerebral o la muerte.

No obstante, ahora hay una luz de esperanza: un equipo de especialistas de Johns Hopkins ha desarrollado una forma simple y segura de localizar los vasos específicos que deben sellarse quirúrgicamente (embolizarse), reduciendo así el riesgo de lesionar inadvertidamente el tejido cerebral que es vital.

En un estudio de 29 procedimientos realizados en 14 pacientes con MAV, recientemente publicado en la Revista Americana de Neuroradiología (American Journal of Neuroradiology), los especialistas administraron por microcatéter el sedante amobarbital sódico en cada uno de los vasos que suministraban sangre a la MAV. Al anestesiar cada parte del cerebro alimentada por cada vaso, replicaron lo que ocurriría en un área cerebral si se bloqueara el flujo sanguíneo sellando el vaso con un adhesivo como el n-butil cianoacrilato.  

Actualmente, el tratamiento estándar consiste en cerrar con el adhesivo los vasos alimentadores de la MAV sin que los médicos puedan saber con anticipación si bloqueando esos vasos se ocasionará daño irreversible al tejido cerebral que alimentan. Después de esta intervención, siete a 39 por ciento de los pacientes sufren daño cerebral, y hasta tres por ciento de ellos mueren, según indica Kieran Murphy, director del programa de neuroradiología de Hopkins y uno de los autores del mencionado estudio. 

“Esta técnica significa un gran avance en el tratamiento,” señala el Dr. Murphy. “Es una forma relativamente fácil y exacta de identificar cuáles de los vasos que alimentan la MAV pueden embolizarse sin riesgo, y, lo que es más importante, cuáles  no deben tocarse para evitar dañar el cerebro.”

Las pruebas han revelado que en 12 de los 14 pacientes que participaron en el estudio, los vasos identificados no eran vitales para la función cerebral y podían tratarse con efectos adversos mínimos. Sin embargo, en dos de los pacientes, se descubrió que el bloqueo de determinados vasos alimentadores provocaría lesiones neurológicas graves. Esta advertencia  previa, permitió que los médicos evitaran embolizar estos importantes vasos y que pudieran pasar el microcatéter a través de otros vasos que, según pruebas posteriores, era posible embolizar con menor riesgo. 

“En base a nuestro estudio, creemos que ampliar el uso de esta técnica contribuiría a reducir los resultados de posible incapacidad que conlleva este procedimiento invasivo,” indica Lauren Moo, co-autora del estudio y que actualmente se especializa en neurología clínica en Hopkins.

 

 
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