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International Physician Update
Segunda opinión, por favor
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| El especialista en segunda opinión Omar Zidi y el internista Don Martin en consulta sobre casos clínicos. |
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El Dr. Don Martin, médico internista, relata el caso de una paciente de Japón que sufría de artritis reumatoide. La paciente no tenía dudas acerca de su diagnóstico, pero deseaba averiguar por qué sus medicamentos no estaban haciendo efecto. Uno de tales medicamentos, señalaba, tenía inclusive efectos secundarios graves, como la diabetes, la hipertensión y el aumento de peso. El Dr. Martin revisó todo lo que le habían prescripto a la paciente y le recomendó otras medicinas más nuevas y menos tóxicas de las cuales ella ni tenía conocimiento.
“En realidad,” dice el internista, “no había motivo para que viniera hasta aquí.”
El Dr. Martin explica que su interacción con la paciente se hizo viable a través del Servicio de Segunda Opinión de Hopkins para pacientes internacionales. En algunos casos, los pacientes que acuden al mismo ya tienen un diagnóstico establecido pero desean explorar otras opciones de tratamiento fuera de su país de origen; en otros casos, el diagnóstico y tratamiento recomendados son tan serios que quieren que sean confirmados por otro médico antes de someterse a la terapia.
“Generalmente se trata de un dilema relacionado con el diagnóstico o con el tratamiento, o de la falta de respuesta a las terapias que se les están aplicando en sus propios países,” señala el Dr. Martin.
Este tipo de casos son seleccionados mediante especialistas en segunda opinión como Awad Aziem, quien cada mes revisa hasta 100 de estos casos. En lugar de pedirles a los pacientes que viajen a Baltimore para ser evaluados, incurriendo a veces en gastos innecesarios, los especialistas en segunda opinión solicitan a los pacientes o a los médicos que los refieren que envíen a Hopkins los expedientes médicos, resultados de laboratorio y estudios de obtención de imágenes a fin de que sean revisados por especialistas como el Dr. Martin. El médico que es consultado evalúa el caso y determina si existe algún tratamiento o cirugía que ayude a resolver el problema.
Para el médico coreano K.H. Rah, quien refirió a su madre al Servicio de Segunda Opinión, el proceso fue muy simple. “Enviamos los expedientes de hospitalización de mi madre a Johns Hopkins International y ellos, a su vez, mandaron a los médicos que la atendían en Corea todos sus resultados y recomendaciones de tratamiento,” señala Rah. “De este modo la segunda opinión fue tanto para ella como para sus médicos.”
El que estos pacientes deban venir a Hopkins depende de si el centro médico tiene la capacidad de ofrecer un tratamiento o realizar una operación no disponible al paciente en el país donde vive. El Sr. Aziem cita el caso de una pequeña paciente de Europa enferma de cáncer. Al observar los expedientes médicos y los estudios de obtención de imágenes junto al funesto diagnóstico respaldado por ellos, él francamente dudaba de que hubiera posibilidad de curarla.
No obstante, después de enviar el archivo de la paciente a un oncólogo, desde un extremo al otro del centro hospitalario, se enteró de que un transplante de médula ofrecía una esperanza. La paciente se sometió al tratamiento y, seis meses más tarde, según el Sr. Aziem, sus médicos informaron que había recuperado la salud.
“Para mi sorpresa,” dice el Sr. Aziem, “el resultado fue un éxito del 95 por ciento.”
“En la mayoría de los casos,” indica el Dr. Martin, “hemos logrado brindar a los pacientes y a los médicos que los tratan en sus países otras opciones terapéuticas.”
“En gran número de distintos casos, Hopkins puede estar a la vanguardia,” agrega el especialista en segunda opinión Omar Zidi. “Podemos marcar la diferencia en el tratamiento correcto para el paciente.”
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