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International Physician Update

JULIO 2003   
   





Uso de la robótica, para evitar la cirugía de corazón abierto

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El cardiocirujano David Yuh, al mando del sistema robótico para cirugía.

 
   
La mujer, de 55 años, estaba casi siempre cansada y con respiración entrecortada debido a que sufría de cardiomiopatía dilatada, una enfermedad cardiaca potencialmente fatal que le resta al ventrículo izquierdo la capacidad de bombear sangre a través de todo el cuerpo. El lado bueno era que con una terapia de re-sincronización de marcapaso aplicando estímulo eléctrico al ventrículo izquierdo era posible hacerlo funcionar en sincronía con el derecho para poder prevenir el fallo cardiaco. A través de un catéter en la pierna, se podían insertar las tres guías de marcapaso hasta el corazón y de esta manera no sería necesaria una cirugía a corazón abierto, con las posibles complicaciones que trae aparejadas.

La paciente dio un suspiro de alivio. Sin embargo, al realizar el procedimiento, los médicos se encontraron con que era imposible colocar la tercera guía indispensable en el lado izquierdo de su corazón porque su sinus coronario, donde debía insertarse esta guía, era demasiado pequeño. De todas maneras iba a ser necesaria la operación del corazón. Luego, al cardiocirujano David Yuh se le ocurrió otra opción: un método mínimamente invasivo utilizando un sistema quirúrgico de robots. En lugar de operar a través de una gran incisión en el tórax de la paciente, Yuh realizaría cuatro pequeñas incisiones en su costado e insertaría unos tubos a través de los cuales una minúscula videocámara e instrumental robótico, controlados por el cirujano, se usarían para llevar a cabo la intervención quirúrgica en el corazón.

“Normalmente realizaríamos una toracotomía, una incisión dolorosa que produce algo de desfiguración,” indica el Dr. Yuh. “Pero el robot nos permite hacer la misma intervención a través de diminutas incisiones.”

De acuerdo a lo que explica el Dr. Yuh, eso es posible gracias a los adelantos hechos en los brazos robóticos que les otorgan la misma destreza y movimiento de la muñeca humana, y la habilidad de operar en un área del tamaño de un puño de un corazón que está latiendo. Además, las nuevas cámaras estereoscópicas de alta resolución pueden proporcionar imágenes tridimensionales de los tejidos y la capacidad de ver detrás de las estructuras anatómicas, algo que los cirujanos no logran hacer bien ni siquiera en operaciones abiertas.

El Dr. Yuh, sentado ante el módulo de control del robot a una distancia de 7 metros de la paciente, corta hábilmente a través del pericardio, el saco membranoso que encierra el corazón, cauterizando al mismo tiempo el tejido para eliminar el sangrado. Con un micro fórceps y una pinza, sutura a través de la guía del marcapaso, luego a través del tejido externo del corazón. Una vez anudadas cuatro suturas, la guía queda fijada al corazón.    
“Con esta tercera guía, el marcapaso puede aprovechar al máximo su función para sincronizar el ventrículo izquierdo y el derecho,” señala el Dr. Yuh. “Su corazón late ahora con mayor eficiencia y sus síntomas están mejorando.”

Según añade el Dr. Yuh, tanto él como otros cardiocirujanos de Hopkins usarán el sistema robótico en otros procedimientos, entre ellos, el cierre del defecto del tabique interauricular, la reparación de la válvula mitral y, posiblemente, el bypass de la arteria coronaria. 

 

 
 
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