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International Physician Update
Revelando los secretos del cáncer de páncreas
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| Charles Yeo, en busca del objetivo de nuevas terapias. |
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El cirujano Charles Yeo aún se acuerda de una paciente con un cáncer de páncreas completamente asintomático. Nadie había podido detectarlo usando las pruebas diagnósticas convencionales.
Más tarde, cuando vino a Hopkins, tuvieron que hacérsele las pruebas nuevamente dado que en su familia había fuertes antecedentes de la enfermedad.
Usando tomografía computarizada, ecografía endoscópica y aspiración a través de una aguja muy delgada, se pudo identificar y extraer una lesión maligna en estado incipiente.
“El estudio tomográfico fue negativo y los marcadores de suero eran normales—de acuerdo a las pruebas estándar, se hubiera podido decir que no había de qué preocuparse,” indica el Dr. Yeo. “Pero lo detectamos, lo extrajimos y lo curamos.”
Este caso específico, explica el cirujano, es el que mejor ilustra el impacto que ha tenido en la clínica un grupo de científicos que llevan diez años trabajando en Hopkins: el Grupo de Trabajo Interdisciplinario sobre Cáncer Pancreático. Estos investigadores, bajo la dirección del Dr. Yeo, han estado aprovechando los talentos de oncólogos, cirujanos, patólogos, gastroenterólogos y genetistas, entre otros, a fin de identificar en forma temprana distintos tipos de cáncer de páncreas, con el objetivo de encontrar terapias para su prevención y tratamiento.
Han logrado tener éxito hasta cierto punto. El descubrimiento de una tríada de genes clave —p16, p53 y DPC4—, ha ayudado a identificar ciertos tipos de cáncer pancreático y poblaciones de pacientes que se encuentran en alto riesgo. Uno de esos tipos, el medular, ha sido identificado en cerca del 5 por ciento de pacientes y se ha comprobado que responde mejor a ciertos medicamentos. Otro tipo ha sido vinculado con la anemia de Fanconi, una rara enfermedad hereditaria ( Cancer Research , 15 de mayo, 2003).
“Lo que creemos haber logrado es descubrir una nueva causa genética en algunos casos de cánceres de páncreas, aproximadamente 10 por ciento o más,” señala el oncólogo Scott Kern. “El lado positivo es que, aunque estas mutaciones genéticas causan una terrible enfermedad, puede que realmente sean el talón de Aquiles del tumor y que hagan que particularmente estos cánceres respondan mejor al tratamiento.”
“Queremos llegar al punto de que podamos analizar completamente la genética de cada tumor,” agrega el Dr. Yeo, “para así poder adecuar la terapéutica en la forma específica que cada uno requiere.”
El hecho de que en Hopkins se hacen anualmente más de 150 operaciones para cáncer de páncreas, está acercando al grupo cada vez más a su meta. Se toman células de los tumores y se producen como xenotransplantes en modelos de ratones, creando, según indica el Dr. Yeo, “una multitud de tumores pancreáticos vivientes” para poder estudiarlos. Los dramáticos adelantos en el análisis de expresión génica y proteómica también están impulsando el avance del grupo (para informarse, visite www.path.jhu.edu/pancreas).
“Hemos sacado a la luz la genética molecular del cáncer de páncreas,” dice el Dr. Yeo. “Cuanto más material publicamos, más gente acude a nosotros. Y eso es precisamente lo que ha convertido a Hopkins en un centro de excelencia para el cáncer pancreático y otros cánceres relacionados con éste.”
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Extirpación de la enfermedad
Para muchos pacientes con cáncer de páncreas, la operación conocida como “Whipple” (oficialmente denominada pancreaticoduodenectomía) sigue siendo la única oportunidad de vencer a la enfermedad. Pero es un procedimiento de alto riesgo —antes, uno de cada cuatro pacientes fallecía durante la operación o inmediatamente después a consecuencia de la hemorragia— y muy pocos cirujanos están dispuestos a intentarlo.
Sin embargo, el Dr. John Cameron ha dedicado sus 30 años de carrera a perfeccionar y hacer más segura esta operación. Hoy en día, la tasa de mortalidad por el “Whipple” en Hopkins ha descendido por debajo del 2 por ciento, una estadística que sólo unos cuantos hospitales dentro de los Estados Unidos con altos volúmenes de pacientes pueden afirmar que han logrado.
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