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International Physician Update
Ventrículos mecánicos: ¿una alternativa al trasplante?
Steven Riddle, un paciente de 61 años que sufre de insuficiencia cardiaca, se dio cuenta de que estaba en graves problemas cuando de repente se quemó el motor del ventrículo mecánico que lo mantenía vivo desde hacía un año. Mientras sonaba la alarma del paquete de baterías en su cinturón, Steven y su esposa intentaban frenéticamente conectar una bomba manual a un tubo guía que pasaba a través de su abdomen y llegaba hasta el aparato que tenía implantado debajo de sus costillas.
Luego, Steven sintió que toda la habitación comenzaba a girar vertiginosamente, pronto se tornó azul y perdió el conocimiento. Afortunadamente, su esposa comenzó a bombear aire manualmente dentro del aparato, impulsando la sangre llena de oxígeno a través de la aorta para que llegara a todo su organismo, función que su ventrículo enfermo ya no podía realizar. A medida que Steven recuperaba la conciencia, el color fue volviendo a su rostro.
Hoy, Steven se encuentra hospitalizado, atado a una bomba neumática que mantiene en funcionamiento su aparato de asistencia para el ventrículo izquierdo (LVAD, por sus siglas en inglés), hasta que haya disponible un corazón para trasplante. El aparato de asistencia que tenía implantado falló, en parte, porque fue diseñado para mantener vivo al paciente hasta el momento del trasplante, es decir, por un promedio de alrededor de 100 días.
No obstante, ahora hay nuevos modelos más pequeños de estos aparatos diseñados para uso más prolongado, y con menos riesgo de desarrollar complicaciones. En vez de considerar los LVAD únicamente como un puente para el trasplante, hoy en día los cirujanos dicen que es posible utilizar más bien estos aparatos como una alternativa.
“Lo que pensamos es que con ellos podemos sostener a un paciente igual que con un transplante de corazón teniendo, potencialmente, menores complicaciones,” indica el cardiocirujano John Conte.
El Dr. Conte explica que 90 por ciento de los pacientes de transplante de corazón, como el Sr. Riddle, necesitan un nuevo órgano debido a la insuficiencia de funcionamiento del ventrículo izquierdo. Pero, ¿por qué reemplazar todo el corazón si el ventrículo derecho desempeña adecuadamente la función de bombear sangre a los pulmones? Los aparatos de asistencia ofrecen algunas ventajas adicionales; con ellos se evitan los problemas derivados del transplante como, por ejemplo, el rechazo al tejido del órgano trasplantado.
Es por estos motivos, entre otros, que Hopkins está tomando parte en un estudio sobre un nuevo aparato similar al LVAD que lleva el nombre del cardiocirujano Michael DeBakey. Como la mayoría de este tipo de aparatos, el DeBakey funciona con una fuente de energía externa, pero mide sólo una décima parte de los aparatos convencionales.
Esto significa que es posible colocarlo en un mayor número de pacientes y que tendría menos propensión a provocar infecciones y coágulos, los dos principales problemas que ocurren con estos aparatos. Inicialmente, el aparato de asistencia se pondrá a disposición de pacientes con insuficiencia cardiaca que no son candidatos para transplante. Si funciona bien en estos pacientes, es posible que un día también sea una opción para los pacientes de transplante.
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