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International Physician Update

JULIO 2003   
   






Un procedimiento mínimamente invasivo de bypass gástrico

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El cirujano Michael Schweitzer ofrece a sus pacientes una versión más simple del bypass gástrico.   
   
El cirujano Michael Schweitzer no olvida el caso de Linda Brown, una paciente de 48 años que sufría de dolor constante en la espalda, las caderas y las rodillas. Pero, contrariamente a lo que se hubiera predicho, lo que le causaba esta agonía no era una enfermedad del tipo de la osteoartritis degenerativa sino su peso.

Con su metro y medio de altura, apenas podía llevar sus 115 kilos. Había intentado  todo tipo de dieta y ejercicios, pero no funcionaban. Luego, dio con el Dr. Schweitzer.

“Igual que sucede con muchos pacientes obesos, su peso le estaba trayendo otros serios problemas médicos,” indica el Dr. Schweitzer. “La diabetes, la hipertensión y la apnea son también muy comunes entre estos pacientes.”

La respuesta que el Dr. Schweitzer tenía para la señora Brown (no hemos usado su nombre verdadero) era una operación llamada bypass gástrico. Se había comprobado que el procedimiento ayudaba a reducir de peso significativamente a pacientes con obesidad mórbida, y la señora Brown tenía todos los requisitos: un índice de masa corporal superior a 40 y problemas relacionados con el sobrepeso. El Dr. Schweitzer le explicó cómo procedería: primero dividiría el estómago dejando una pequeña bolsa de aproximadamente el tamaño de un huevo y luego cortaría el intestino delgado y lo conectaría a esa bolsita.

“Este pequeño estómago le da al paciente una sensación de saciedad habiendo ingerido menos alimentos,” dice el Dr. Schweitzer. El cirujano agrega que el procedimiento no afecta los niveles de hormonas producidas por el estómago que aumentan el apetito. Estos niveles hormonales tienden a subir en las personas que están a dieta hasta que logran volver al peso que tenían previo a la dieta.  Además, el bypass gástrico provoca náuseas y diarrea cuando se absorben los dulces con alto contenido calórico, desalentando de esta manera su consumo.

“Según algunas personas esto es una complicación, pero nosotros lo consideramos algo positivo porque mantiene a los pacientes alejados de aquellas comidas que no son buenas para ellos,” señala el Dr. Schweitzer.

La señora Brown tenía interés pero se sentía algo temerosa ante la idea de someterse a una operación abierta y quedar con una larga cicatriz en el abdomen. Pero para el Dr. Schweitzer eso no representaba ningún problema. Él era uno de los cirujanos pioneros que habían aprendido la técnica de realizar el procedimiento en forma mínimamente invasiva. En lugar de una incisión extensa desde el ombligo hasta el esternón, el cirujano usaría seis diminutos orificios para ingresar dentro de la cavidad abdominal de la paciente utilizando instrumental laparoscópico especial y una cámara de video en miniatura. Con esta técnica, su hospitalización duraría probablemente dos en vez de cuatro días y tendría mucho menos dolor durante el período postoperatorio.

La paciente se sometió a la operación. Ahora pesa alrededor de 54 kilos y su dolor articular crónico prácticamente ha desaparecido.
“Es una de las operaciones más gratificantes que realizamos dado que no sólo previene la obesidad mórbida,” dice el Dr. Schweitzer.

“De los pacientes que se someten a este procedimiento, cerca del 85 por ciento de los que tienen diabetes, el 70 por ciento de los pacientes hipertensos y el 90 por ciento de los que sufren de apnea ya no necesitan tomar más sus medicamentos.”


 

 
 
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