Home


 

International Physician Update

NEUROREGENERACIÓN  
Enero 2005  





Las células germinales superan el primer obstáculo

 Kerr200  
Doug Kerr estudia las neuronas motoras en roedores para encontrar curas a las enfermedades neurodegenerativas.  
   

Igual que  Humphrey Bogart y Lauren Bacall, las células germinales y las enfermedades degenerativas amplias como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) parecen estar hechas la una para la otra. Sin embargo, igual que en Hollywood, tal relación sólo existe en la imaginación.

La mayoría de investigaciones neurológicas sobre las células germinales se ha centrado en el mal de Parkinson o la embolia, donde el daño cerebral es claro y restringido a un área. Pero aquellas enfermedades de patología muy amplia, como ELA, la esclerosis múltiple o el mal de Alzheimer, aún siguen esperando.

Ahora, sin embargo, en un estudio que ha revertido los estragos ocasionados por la enfermedad neuronal, al menos en animales, el neurólogo Douglas Kerr y sus colegas investigadores de Hopkins sugieren que las células germinales pueden tener una utilidad más amplia. Hace poco, el Dr. Kerr creó un modelo de atrofia muscular espinal en ratas empleando el virus Sinbis, tan potente como para destruir las neuronas motoras de los roedores. Como era de esperarse, las ratas perdieron las neuronas motoras de la parte inferior del cuerpo, lo cual las obligaba a arrastrar su tronco inferior y patas traseras detrás del resto de su cuerpo con funciones normales.

Luego, los científicos inyectaron una versión modificada de células progenitoras de embrión humano —creadas por John Gearhart, el pionero de la investigación sobre células progenitoras de Hopkins— en el líquido cefalorraquídeo de los animales paralíticos. Tres meses después, la mayoría de los roedores inyectados podía flexionar las caderas y soportar su propio peso en sus patas. Algunas de las ratas incluso caminaban cojeando.

“Pero el hallazgo más extraordinario de todos”, indica el Dr. Kerr, “fue tener prueba de que las células progenitoras migraron al asta anterior de la médula espinal, exactamente al lugar donde habían muerto las neuronas.” Es más, las células presentaban marcadores moleculares de células nerviosas y proyectaban axones. “Incluso se veían como neuronas motoras.”

Aunque las ratas mostraron mejoría, el Dr. Kerr cree que ésta se detendrá mucho antes de llegar a la  normalidad. “Para recuperar completamente el movimiento, habría que reconstituir totalmente el sistema, miles de axones al nivel de la médula espinal, y cada uno de ellos con su destino específico.

Pero el Dr. Kerr opina que los sistemas nerviosos pueden arreglárselas con mucho menos recursos. “Es posible que no tengamos que reemplazar todo el sistema original de circuitos,” señala. 

 
 
Back to top
2002 | All Rights Reserved | Johns Hopkins University and Health System
601 North Caroline Street, Baltimore, Maryland 21287-0765 USA
Contáctenos | Johns Hopkins Medicine