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International Physician Update
| RESONANCIA MAGNÉTICA |
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| Enero 2005 |
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Cuando hay tumores en el tronco encefálico, siempre se puede recurrir a Jallo
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| George Jallo revisa la luz de un endoscopio, el cual emplea para extirpar tumores del tronco encefálico. |
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“¿Crees que Molly cojea?,” le preguntó Kody Taylor a su esposo viendo caminar a su hija de tres años hacia el automóvil. “No,” le aseguró éste, “es nada más su forma de caminar.”
Pero luego, según las cosas progresaron, una torcedura de tobillo hizo que la niña fuera a ver a un traumatólogo quien sugirió hacerle una resonancia magnética para descartar una forma leve de parálisis cerebral.
Esa misma semana, la pareja de Carolina del Norte se enteró más bien de que habían encontrado un tumor en el tronco encefálico de su pequeña, posiblemente un glioma pontino; un cáncer por lo general inoperable.
Tras repetidas charlas con el neurólogo y una ávida búsqueda por Internet, los Taylor finalmente se reunieron con el neurocirujano George Jallo. “Los tumores del tronco encefálico no son frecuentes en niños, y es algo que uno no desearía encontrar. Son crecimientos muy delicados e intrincados,” indica el Dr. Jallo. “Muchos los consideran inoperables, incluso si son benignos, por el lugar donde se localizan.”
El tronco del encéfalo encierra centros de función autónoma como la respiración y el latido. No obstante, en el caso de Molly, el Dr. Jallo tenía bastante certeza de que no se trataba de un tumor maligno y de que, independientemente de la información que tenían los padres, podía ser operado. Presentó su plan ante la junta médica de tumores de Hopkins, quienes, a pesar del riesgo involucrado, dieron su aprobación para realizar la cirugía.
Afortunadamente, el Dr. Jallo es experto en cirugía cerebral en niños por vía endoscópica, habiendo perfeccionado el procedimiento mínimamente invasivo bajo el atento ojo del cirujano que lo creó. A pesar de encontrarse en Hopkins hace relativamente poco tiempo, el Dr. Jallo lleva en su haber más de un centenar de estas operaciones —realizaba una por semana en su anterior cargo. Actualmente, es el único neurocirujano pediátrico en el área de Hopkins que interviene estos tumores endoscópicamente.
Cuando operó a Molly en octubre último, primero realizó una pequeña incisión en el cráneo y luego introdujo cuidadosamente el láser y los instrumentos quirúrgicos necesarios. Se fue separando el tumor hasta resecarlo y, para alivio de todos, se trataba de un astrocitoma pilocítico de bajo grado, un crecimiento benigno. Molly todavía hace fisioterapia para la debilidad temporal de sus brazos, pero según el especialista, “se recuperará perfectamente.”
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