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International Physician Update
| RESONANCIA MAGNÉTICA |
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| Enero 2005 |
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Olivi se aventura a realizar biopsias del tronco encefálico
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El Dr. Alessandro Olivi, a la derecha, ha realizado casi cincuenta biopsias del tronco encefálico.
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Observar la trayectoria de la aguja de biopsia del Dr. Alessandro Olivi le helaría la sangre a cualquier novato. La aguja atraviesa diagonalmente el cerebro, eludiendo apenas el ventrículo. Luego, pasando a la zona donde nadie ha llegado, entra en el tronco del encéfalo, lugar que alberga los centros nerviosos que controlan la respiración, la regulación de la presión arterial y frecuencia cardiaca, el movimiento ocular y la deglución, entre muchas otras funciones.
“Dada la concentración de tejido cerebral con funciones tan importantes en una pequeña área, siempre se ha pensado que es imposible realizar cualquier biopsia,” señala el neurocirujano Olivi. Y, si bien obtener el tejido no es una novedad, sí es algo infrecuente.
El Dr. Olivi ha realizado casi cincuenta de estos procedimientos. “La mayor preocupación en la biopsia cerebral es la hemorragia,” explica. Algunos patólogos marcan los vasos sanguíneos como tejido frágil. Cualquier sangrado, aunque sea leve, puede ser desastroso en el tronco encefálico. “Les informamos a los pacientes que el riesgo de que ocurra es de 3% pero, hasta ahora, no hemos tenido hematomas ni complicaciones hemorrágicas.”
La biopsia del tronco encefálico es el método de preferencia para identificar y graduar los tumores, y diferenciarlos de una inflamación localizada. Y, aunque típicamente una cirugía subsiguiente del tronco encefálico queda descartada — salvo en tumores extendidos más allá de éste— la biopsia es vital para hacer un pronóstico y planificar la opción habitual, terapia radiactiva.
Antes del procedimiento, se coloca un marco estereotáctico alrededor de la cabeza del paciente. Luego, a partir de imágenes obtenidas por resonancia magnética, el Dr. Olivi traza su plan de acción, midiendo la distancia y el ángulo correcto desde los controles del equipo para determinar el método de menor riesgo. Luego se traslada al paciente al quirófano para obtener la muestra por biopsia, la cual sorprendentemente se lleva a cabo bajo anestesia local con sedación.
Habiendo fijado un arco metálico al marco colocado en la cabeza del paciente, el Dr. Olivi sujeta en el arco un agarrador movible y alinea la aguja de biopsia, de forma que quede como el radio de un círculo en cuyo centro se halla el tejido que tiene por objetivo. Después de taladrar un orificio de medio centímetro de diámetro en la parte posterior del cráneo, el especialista introduce lentamente la aguja dentro del cerebro y extrae una pequeña muestra de tejido. Un informe patológico inmediato determinará si el tejido es adecuado para un análisis más a fondo.
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